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"Gracias por visitar este sitio, que tiene como único fin mostrarles algunas reflexiones plasmadas de la forma más equilibrada posible, para que de esa manera iniciemos la marcha en pro de una vida mejor, con mayores libertades erradicando toda sujeción que limite nuestras acciones como individuos..."
JJ
Celis

domingo, 26 de septiembre de 2010

Liderazgo Colectivo

La Institución Masónica podría verse como una escuela filosófica si entendiéramos que etimológicamente hablando Filosofía significa “amor al saber”, “querer al aprendizaje”, o “amor por la sabiduría” para otros fuimos “La escuela de los misterios” viéndola en el marco de una época en que “misterio” tenía como significado “conocimiento”, ese conocimiento por cierto era vedado para muchos, puesto que no es un secreto que “todos” no están en capacidad de asimilar positivamente el “conocimiento de la verdad”. Ya en este punto podríamos observar que La Institución Masónica en sus primitivos tiempos, pudo ni siquiera poseer dicho nombre, “masonería”, teniendo en cuenta que fue una concepción que partió de los principios, fundamentos y doctrinas de muchas otras “escuelas filosóficas” o “escuela de los misterios”. Para nombrar solo una, la llamada “Hermandad Blanca”, en la época de los egipcios también llamada “Los hermanos de luxor” fue una de las tantas que pudo posiblemente haber tenido influencia en su paulatina y sistemática conformación. Como toda escuela La Masonería enseña, pero no una enseñanza o educación ordinaria o propia del vulgo, la masonería como toda escuela iniciática imparte una enseñanza muy especial dirigida principalmente a la conformación del “Nuevo Ser” o del “Hombre Nuevo” y para mayor significación utiliza como recurso pedagógico el lenguaje de los símbolos, logrando así en cada iniciado una visión personal de lo que podría significar la vida, la naturaleza y la muerte, teniendo a su vez como herramienta infalible de enseñanza el silencio para una mejor internalización del individuo en ese viaje misterioso hacia su yo interior. Esta enseñanza debe dar a los verdaderos iniciados el mejor de los resultados una vez que éstos demuestren en su proceder la mejor de las conductas, en el caso nuestro específicamente una conducta basada dentro de los parámetros masónicos debe ser un hombre verdaderamente libre, ¿qué significa esto?, pues que sea libre de pensamiento, sin fanatismos de ninguna índole, sin supersticiones de falsas religiones, un individuo sin envidias, sin ataduras político partidistas, etc. Por otro lado de buenas costumbres, las costumbres que se consideren sanas en el país donde habite y las que son universales tales como llevar una vida sin excesos, velar por su familia, socorrer al menesteroso, vivir en constante crecimiento intelectual, ante todo preocupado por el entorno que le rodea no siendo apático a los problemas ambientales, sociales y económicos, he allí la diferencia entre un comportamiento vulgar o profano y una verdadera conducta masónica. Una vez analizada brevemente la importancia de estos dos elementos en masonería como lo son “la educación” y la “conducta” (por supuesto la buena asimilación de una nos lleva al mejor desempeño de la otra), llegado el momento en que habiendo obtenido una buena enseñanza y por ende una mejor conducta, nos encontramos en ese ir y venir del aprendizaje filosófico – espiritual y físico, descubrimos que no estamos solos, que somos universales, que en otras culturas de latitudes lejanas también utilizaron y utilizan la misma simbología que nos enseñaron aquí, y mas allá descubren que ocurre lo mismo en otro lugar equidistante, por ese motivo recurrimos a modos de reconocernos los unos a los otros sin distinción de idioma, raza, credo, inclinación, política, etc. Tenemos nuestros signos, palabras y tocamientos en cada uno de nuestros diferentes grados y así nos reconocemos como masones todos y cada uno de nosotros, pero aunado a esto debemos reconocer de que aun cuando gozamos de un carácter universal en nuestro lenguaje nosotros no hemos sabido utilizar el gran potencial que eso significa, si tan solo nos proponemos a la difusión de ideas y transmisión de planteamientos concretos tales como la problemática social de nuestro país, abarcando educación, economía, salud, etc. Teniendo tantas cosas que decir y aun así no lo hemos dicho y por ende no hemos logrado esa tan necesaria comunicación e interacción que debemos tener entre QQ.: HH.: y mejor aun entre logias de otros orientes de nuestra jurisdicción. Teniendo tantas características positivas más que otras instituciones y éstas con menos recursos han tenido éxito, nosotros al contrario vamos en franco deterioro a pesar de que nuestros principios se remontan a muchos siglos atrás, nuestra educación nos puede llevar a mostrar una mejor conducta, y de que estamos comprometidos moralmente los masones entre sí, y que aun cuando gozamos de omnipresencia es decir estamos en cada rincón de nuestra nación, pues existe una logia masónica en casi todas las entidades federales del país, pero no hemos sabido explotar para beneficio nuestro y colectivo de dicha ventaja.

Es por ello QQ.:HH.: de que a pesar de que la masonería pudiera ser precursora o generadora de líderes de cada uno de sus miembros y por ende existiese un liderazgo colectivo y uniforme donde no existan intereses particulares, oprobiosos y mezquinos, sino tan solo existiese el nombre enaltecido de la institución masónica como creadora de hombres libres y de buenas costumbres preocupados por nuestra nación, debemos entonces empezar por pensar como cambiar nuestra conducta apática hacia nuestro entorno y comenzar a participar activamente con la palabra o el verbo escrito a pronunciarnos y a opinar con equilibrio y justicia ya que siempre ese debe ser nuestro norte lo Justo y lo Perfecto es que deberíamos vivir en una sociedad libre y segura en todo el sentido de la palabra.

Y recordemos siempre; Salud para seguir disfrutando con nuestros familiares, queridos hermanos y amigos, Fuerza para que soportemos las cargas entre si y Unión para dejar de ser tantos y convertirnos en uno solo.